Llenar vacíos nutricionales y reactivar el metabolismo
Aun con comida real, muchos análisis muestran tres carencias recurrentes:
- Vitamina D3
- Se reconoce ya como hormona esteroidea por sus cientos de funciones: regula más de 2000 genes, fortalece inmunidad, ayuda a fijar calcio y favorece buen ánimo.Falta sol directo, usamos fotoprotector y pasamos más horas bajo techo: el resultado es D baja.
- Suplementar 2000–4000 IU/día (ajustar con análisis) mantiene niveles óptimos y respalda musculatura, tiroides y control glucémico.
- Magnesio
- Interviene en más de 300 reacciones enzimáticas, desde la producción de ATP (energía celular) hasta la relajación neuromuscular.Estrés crónico, suelos pobres y diuréticos lo drenan.
- Treonato cruza barrera hematoencefálica (ideal para mente y sueño), bisglicinato es suave al estómago; baños con sulfato relajan músculos.
- Omega‑3 (EPA+DHA)
- Antiinflamatorio natural, fluidifica membranas y mejora triglicéridos.
- Dietas bajas en pescado graso dejan un déficit; 1000–2000 mg diarios de EPA+DHA purificado restauran equilibrio con omega‑6 y reducen rigidez arterial.
Extras que suman, no sustituyen
- Espirulina: proteína completa + antioxidantes; útil si comés poca carne.
- Ashwagandha: modulador del cortisol que ayuda a resiliencia y descanso.
- Maca: raíz altoandina asociada a vitalidad y libido; aporta polifenoles y minerales.
- Tribulus Terrestris: puede apoyar fuerza y función hormonal, con evidencia aún mixta.
Plan simple para empezar
- Pide un análisis de 25‑OH‑D, magnesio y, si es posible, índice de omega‑3.
- Inicia con D3, magnesio y omega‑3 durante 8 semanas.
- Observa energía, sueño y estado de ánimo.
- Agrega un adaptógeno según objetivo (estrés, rendimiento, libido) y pruébalo de forma aislada para evaluar.
En síntesis: cubrir estos nutrientes “olvidados” es como engrasar un motor: músculos responden mejor, inflamación baja y el metabolismo vuelve a su ritmo natural. Estas piezas trabajan en equipo con tu alimentación real, actividad física y descanso.
