Deseo sexual: hormonas, cerebro y caminos para reconectarse

El deseo sexual no es sólo algo romántico o instintivo: es una construcción neurohormonal. A lo largo de la vida –y especialmente en el climaterio– puede modificarse por cambios hormonales, estilo de vida, factores emocionales y del entorno. Entender sus raíces ayuda a no tomar como “malo” el bajón, sino como una señal para trabajar. Aquí combinamos conocimiento clínico con enfoques funcionales, y al final te ofrezco algunos pasos iniciales para estimular de nuevo tus ganas.


La base hormonal: quién “manda” al deseo

  • El eje hipotálamo-hipófisis-gónadas es responsable de coordinar la producción de estrógenos, progesterona y andrógenos (testosterona, DHEA). Cuando hay desequilibrio en este eje, el deseo puede caer.
  • La testosterona en la mujer, aunque menor que en el hombre, tiene un rol importante como modulador del apetito sexual. En varias revisiones se relaciona su baja con disminución del deseo. PMC
  • Los estrógenos favorecen la sensibilidad genital, mejoran el riego sanguíneo y lubricación vaginal. Cuando bajan (menopausia o perimenopausia), se pierde parte de ese soporte fisiológico al placer. The Menopause Society+1
  • La progesterona puede tener una acción moduladora, a veces más inhibidora del deseo, sobre todo en fases específicas del ciclo menstrual.
  • Otras hormonas como la tiroides o la prolactina (cuando están alteradas) pueden interferir con el eje sexual. Por ejemplo, el hipotiroidismo puede aumentar TRH, elevar prolactina y suprimir producción de hormonas sexuales, afectando el deseo. Nature

En literatura reciente (por ejemplo en artículos sobre “Hormones and sexuality”) se enfatiza que los desórdenes hormonales –más allá de las etapas reproductivas– inciden en el apetito sexual. Nature


Cerebro, neurotransmisores y el circuito del placer

El deseo no depende solo de hormonas: el cerebro interpreta estímulos, memorias e ilusiones. En este entramado intervienen sustancias como:

  • Dopamina: clave en motivación, búsqueda de estímulos placenteros, expectativa. Es un motor esencial del deseo.
  • Serotonina: cuando está elevada, puede inhibir la búsqueda de placer (por eso algunos antidepresivos bajan la libido).
  • Oxitocina y endorfina: vinculadas al apego, al vínculo y al bienestar después del encuentro íntimo.
  • Noradrenalina / sistema simpático leve: puede activar excitación, atención, respuesta eréctil genital.

El cerebro integra sensaciones, fantasías, estímulos visuales, recuerdos y mensajes hormonales para decidir si “vale la pena” movilizar deseo. Si ese conjunto se ve comprometido (estrés, cansancio, mala imagen corporal, emociones no procesadas), el sistema se apaga.

En este marco podemos pensar en hedonismo (la capacidad de buscar placer) y anhedonia (incapacidad de experimentar placer): cuando el circuito de recompensa está “apagado” o deprimido, la sexualidad puede verse afectada como muchas otras áreas de la vida.


Cómo influyen el ejercicio y el estilo de vida

El ejercicio físico tiene un rol potente:

  • Aumenta la sensibilidad periférica, mejora el riego sanguíneo general, activa el sistema nervioso simpático moderado (beneficioso para excitación).
  • Favorece el metabolismo hormonal adecuado (mejorar sensibilidad a la insulina, regular cortisol).
  • Libera endorfinas, dopamina y mejora el estado de ánimo, lo cual es favorable para el deseo.
  • Reduce inflamación crónica, que es enemiga de la salud neuroendocrina general.

En combinación con una dieta antiinflamatoria (menos azúcares refinados, buena proteína, grasas saludables) y un manejo del sueño/estrés, estas prácticas “ordenan” el terreno biológico para que el deseo pueda emerger.


Intervenciones clínicas relevantes

  • En mujeres que ya están en climaterio o menopausia y tienen bajo deseo, se considera terapia hormonal (especialmente andrógenos bioidénticos, cuando están bien indicados).
  • En situaciones específicas, existen fármacos como flibanserina o bremelanotida que han sido aprobados en algunos países para trastornos del deseo bajo condiciones muy seleccionadas.
  • Es fundamental descartar factores secundarios: depresión, medicaciones (antidepresivos, antihipertensivos, etc.), alteraciones tiroideas, prolactina elevada.

Tips iniciales para reactivar el deseo

  1. Redescubrimiento corporal sin presión: dedicar tiempo a tocarte, explorar tu cuerpo con curiosidad (sin meta sexual).
  2. Actividades de cercanía emocional: conversar con la pareja, reír juntos, dormir abrazados, provocar intimidad más allá del sexo físico.
  3. Rutinas sensoriales suaves: música, aceites esenciales, luces tenues, dedicar espacio específico para el encuentro.
  4. Movilidad y estiramientos: incorporar ejercicios que despierten sensaciones en pelvis, caderas y zona íntima.
  5. Micropactos de deseo: proponete pequeñas acciones de estímulo sexual (frase erótica, fantasía compartida, mirada consciente) sin presión de “tener que consumar”.
  6. Consultar profesional: con un ginecólogo/a funcional o con experiencia en sexualidad para evaluar hormonas, descartar causas y acompañar con terapia sexual si hace falta.

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