Deseo Sexual Hipoactivo (DSHA)
El DSHA se vive como ausencia de fantasía y placer: el cuerpo “no responde” y la mente se desconecta. Identificar causas médicas, mover el cuerpo y reentrenar los sentidos son claves para reactivar el deseo.
El DSHA se vive como ausencia de fantasía y placer: el cuerpo “no responde” y la mente se desconecta. Identificar causas médicas, mover el cuerpo y reentrenar los sentidos son claves para reactivar el deseo.
La caída gradual de estrógenos y testosterona puede reducir deseo, lubricación, erección y facilidad para llegar al orgasmo; también impacta la imagen corporal y la confianza. Con evaluación integral y hábitos adecuados, gran parte de estos cambios se puede mejorar.
La disminución del estriol (E3) reduce el grosor e hidratación de la mucosa vaginal y altera la flora, favoreciendo dolor sexual, urgencia e infecciones. Un abordaje temprano mejora confort y vida sexual.
Hasta que no lleves 12 meses sin menstruar (24 meses si tienes < 50 años) se recomienda anticoncepción fiable. Métodos de solo progestágeno, DIU hormonal o de cobre y combinados de baja dosis controlan sangrado y síntomas, con selección individual según salud y riesgos.
Sostienen huesos fuertes, sistema inmune y energía celular. Cuando la dieta o el sol no alcanzan, complementarlos equilibra metabolismo e inflamación. Fitonutrientes como espirulina o ashwagandha suman un plus adaptógeno.
Reducir drásticamente azúcares y almidones procesados –y retirar el gluten– baja la inflamación y evita picos de insulina. Priorizar huevos, hígado, pescados grasos, caldo de huesos, palta y aceite de oliva preserva músculo, saciedad y energía.
Al disminuir gradualmente estrógenos, progesterona y algo de testosterona, se facilita la pérdida de músculo y el aumento de grasa abdominal. Entrenar fuerza + aeróbico y ordenar sueño, nutrición y estrés ayuda a revertirlo.
Etapa Definición científica Edad habitual* Premenopausia Años fértiles antes de cualquier cambio cíclico. < ~40 años Perimenopausia (transición menopáusica) Intervalo
Moverse no es solo cuestión de estética o fuerza. La actividad física regular tiene un impacto directo en tu energía,
Lo que comemos no solo nutre el cuerpo: también regula nuestras emociones, hormonas y defensas. En la medicina funcional, la