
La vitamina D actúa como hormona: influye en músculo, sistema inmune y estado de ánimo. En mujeres +40 con poco sol o déficit, optimizarla mejora fuerza percibida, recuperación y sensación de bienestar.
En nuestro enfoque funcional usamos 4.000 UI/día o 25.000 UI/semana, buscando niveles séricos >40–50 ng/mL, siempre con controles. Al corregir la D, muchas pacientes refieren mejor sueño, menos dolores difusos y más energía para entrenar. Importa acompañar con magnesio (y K2 si corresponde) y no olvidar el resto del plan: proteína suficiente y estímulo de fuerza.

Cómo hacerlo seguro: medir primero, suplementar según resultado y reevaluar a 8–12 semanas. Si hay antecedentes de cálculos renales, hipercalcemia o medicaciones Ajustar vitamina D es una intervención chica con impacto grande cuando está baja. Lo vemos en tu análisis y lo pautamos juntos.
