En muchas mujeres del climaterio, el deseo y la comodidad íntima cambian. La sequedad, la hipersensibilidad y el estrés del día a día pueden “achicar la ventana” del placer. Las ayudas externas (lubricantes, humectantes, vibradores y otros dispositivos) pueden ser aliadas terapéuticas y relacionales.
La base es el confort de la mucosa. Si hay sequedad o molestias, empezar por humectantes (uso regular) y lubricantes (uso puntual) compatibles con el pH vaginal. Los de base acuosa son versátiles; los de silicona duran más; los a base de aceite no van con preservativo. Elegir fórmulas sin perfumes irritantes y limpiar con agua tibia y jabón neutro lo que corresponda.
Los vibradores pequeños y de superficie ayudan a reconectar sensaciones, mejorar el riego y acortar el tiempo al orgasmo. En pareja, una charla breve y amable sobre “qué suma” baja la presión de performance y vuelve el encuentro más lúdico. Si hay nuevas parejas, mantener barrera (preservativo) es clave; ante molestias persistentes, evaluar terapia hormonal local/regenerativas con prudencia y seguimiento.

Acciones prácticas: definí objetivo (confort, exploración, pareja), elegí el producto según pH/compatibilidad, probalo primero a solas y después en pareja. Señales de alarma: ardor sostenido, sangrado, dolor profundo; en esos casos, consulta.
Cierre: el bienestar sexual se construye. Si hace falta, te acompaño a elegir herramientas seguras y a recuperar confianza.
