Salud Cardiovascular en el Climaterio

Una nueva etapa para cuidarnos

El climaterio es un momento de transición profunda: no solo cambian los ciclos menstruales, también se modifican los sistemas que regulan la energía, la presión y la circulación. La falta de estrógenos y testosterona influye directamente en cómo se comportan las arterias, los lípidos y la masa muscular. Por eso es una etapa clave para prevenir problemas de corazón y vasos.


Hormonas y corazón: lo que sucede

Los estrógenos ayudan a que las arterias se mantengan elásticas, mejoran la respuesta a la insulina y tienen acción antiinflamatoria. Cuando bajan, suele aumentar la rigidez arterial, la presión y la tendencia a acumular grasa abdominal.

El déficit de testosterona, menos comentado en mujeres, también tiene impacto: puede favorecer pérdida de masa muscular, caída de energía, mayor acumulación de grasa visceral e incluso alteraciones en la pared vascular. Todo esto se traduce en un mayor riesgo de inflamación y de alteraciones metabólicas que afectan la salud cardiovascular.

En el laboratorio solemos ver cambios en los lípidos. No conviene hablar de colesterol “bueno” o “malo”, porque todos cumplen funciones necesarias: lo que preocupa es la oxidación del LDL y la inflamación vascular, que son los procesos que realmente dañan. Por eso la clave está en reducir inflamación y estrés oxidativo más que en bajar números de manera aislada.


Controles y cuidados

En este momento de la vida conviene mirar más allá del colesterol total. Sirve medir:

  • presión arterial,
  • glucosa y marcadores de resistencia a la insulina,
  • fracciones de colesterol con mirada funcional (partículas oxidadas, triglicéridos, HDL funcional),
  • composición corporal (grasa visceral y masa muscular).

En nuestro medio, estos análisis están disponibles de manera variable, por lo que con tu profesional se pueden acordar los más accesibles.


Conductas saludables en casa

  • Alimentación: centrarse en comida real, reducir harinas y azúcares que favorecen inflamación y oxidación, incorporar proteínas suficientes (carnes, pescado, huevos, vísceras), abundantes verduras y grasas saludables como oliva, palta, coco o frutos secos.
  • Movimiento: ejercicio aeróbico regular (caminatas, bici, natación) y fuerza 2–3 veces por semana para mantener músculo, mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir la grasa abdominal.
  • Sueño y estrés: dormir bien y manejar el estrés baja la inflamación silenciosa que muchas veces es la chispa del problema cardiovascular.
  • No fumar, poco alcohol: tabaco y exceso de alcohol potencian la oxidación y dañan vasos.

Terapia hormonal y vías de uso

La terapia hormonal puede ser parte de la estrategia, siempre personalizada y con evaluación cardiovascular previa. Se aconseja no usar la vía oral clásica, ya que aumenta ciertos riesgos sobre el hígado y la coagulación. En cambio, se recomiendan las vías transdérmicas (cremas, geles, parches) o la vía subdérmica, como los pellets subcutáneos (mal llamados “chip sexual”). Estas opciones logran niveles más estables y con mejor perfil de seguridad para el sistema cardiovascular.


Resumen

El climaterio no es solo sofocos o cambios en el ánimo: es una ventana para cuidar al corazón a largo plazo. Prestar atención a la inflamación, la masa muscular, el equilibrio hormonal y los hábitos diarios hace una diferencia enorme. Consultar con tu profesional de confianza para ajustar estudios y decidir si la terapia hormonal —estrógenos y también testosterona— es adecuada, puede ayudarte a transitar esta etapa con más salud y

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