Testosterona: qué hace, cómo cae con la edad y cuándo pensar en tratamiento

La hormona del empuje vital (en ambos sexos)
La testosterona participa en deseo sexual, respuesta a la excitación, energía, fuerza y masa muscular, densidad ósea, claridad mental y bienestar anímico. También influye en la sensibilidad a la insulina y en la estabilidad del metabolismo.

Declive fisiológico desde los 30
A partir de la tercera década comienza una caída lenta: en mujeres se suma a la disminución estrogénica del climaterio, y en varones se expresa como andropausia (el conocido “hombre irritable”: más cansancio, menor iniciativa, descenso del deseo, disfunción eréctil o erecciones menos firmes, pérdida de músculo y aumento de grasa abdominal).

Síntomas frecuentes cuando falta “chispa”

  • Mujeres: menor deseo y lubricación, orgasmo más difícil, caída de energía, rendimiento y tono muscular, peor recuperación tras el ejercicio.
  • Hombres: baja libido, D.E., menos erecciones matinales, irritabilidad, fatiga, sarcopenia progresiva y “panza” más terca.

Antes de tratar, se confirma el cuadro con historia clínica y análisis (hormonas, perfil metabólico, vitamina D, etc.), y se descartan causas como fármacos, hipotiroidismo, déficit de hierro o sueño de mala calidad.


Tratamientos: cremas transdérmicas y pellets subcutáneos

Cremas/gel bioidénticos

  • Se aplican en piel, con dosis finas y ajustables.
  • Ventajas: absorción estable, posibilidad de cambios rápidos según respuesta (deseo, energía, sueño, composición corporal).
  • En mujeres se usan dosis bajas, buscando aliviar síntomas sin sobrepasar rangos fisiológicos.

Pellets subcutáneos (mal llamado “chip sexual”)

  • Pequeños cilindros que liberan testosterona de modo continuo por 3–6 meses.
  • Ventajas: adherencia máxima (sin aplicaciones diarias), niveles más parejos y menos “picos y valles”.
  • Consideraciones: la dosis se decide antes; una vez colocado no se ajusta hasta su desgaste. Requiere colocación en consultorio y seguimiento.

Seguridad y seguimiento

  • Se controla clínica + laboratorio (testosterona total/libre o biodisponible, hemograma, lípidos, función hepática; en mujeres, además, salud mamaria y endometrial según edad).
  • Se evita el exceso: más no es mejor. El objetivo es recuperar función y bienestar, evitando los efectos indeseables de una mayor a la necesaria.
  • Se acompaña de fuerza 2–3×/semana, pasos diarios y alimentación antiinflamatoria para potenciar resultados (más músculo, mejor metabolismo y deseo más estable).

Cuándo consultar
Si identificás varios de estos síntomas por semanas y te afectan la vida diaria o la relación de pareja, vale la pena una evaluación. La terapia personalizada con crema o pellet puede ser la pieza que faltaba para recuperar energía, deseo y rendimiento.

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