Redescubrir el cuerpo, paso a paso

Redescubrir el cuerpo: primera estación para reactivar el deseo

Antes de buscar excitación directa conviene reconectar con el cuerpo como fuente de sensaciones neutras y agradables. El objetivo es volver a “habitar” la piel, sin presión de rendimiento ni metas orgásmicas.

¿Por qué funciona?

  • Quita la urgencia de excitarse: al explorar sin objetivos sexuales, la mente se relaja.
  • Reentrena al cerebro para asociar caricias con seguridad y curiosidad.
  • Activa dopamina suave: pequeñas descargas de placer generan expectativa positiva para el siguiente encuentro.

Guía para la práctica individual

  1. Ambiente tranquilo: luz suave, temperatura agradable y un aceite neutro o crema.
  2. Tres respiraciones lentas para pasar a modo presente.
  3. Recorrido por zonas
    • Dedos por brazos y hombros, notando temperatura y textura.
    • Palmas sobre pecho y abdomen, sintiendo el vaivén de la respiración.
    • Manos en muslos y pantorrillas, registrando diferencias de sensibilidad.
  4. Ritmo: 10–15 minutos, sin tocar genitales ni pezones; si la mente se dispersa, volvés a la sensación actual.
  5. Cierre consciente: anotá qué zonas resultaron más agradables o llamativas; serán tu brújula para futuros encuentros.

Pasar a la práctica en pareja

Cuando la experiencia en solitario se sienta cómoda, se alternan roles: una persona explora mientras la otra recibe. El acuerdo es mantener la exploración fuera de las zonas sexuales hasta que ambos deseen avanzar, sin prisa.

Reglas de oro

  • Sin juicios: no hay “bien” o “mal”, solo sensaciones.
  • Silencio durante la exploración; las palabras llegan al final para compartir hallazgos.
  • Constancia: dos o tres sesiones semanales suelen despertar cambios notables en menos de un mes.

Conclusión: volver a sentir la piel sin exigencias revive la memoria sensorial y derriba la ansiedad que apaga el deseo. Así, el cuerpo reaprende a disfrutar y la chispa se enciende de forma más natural.

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