
Sexualidad y declive hormonal: qué cambia y por qué
Cuando las hormonas sexuales (estrógenos, progesterona y testosterona) descienden progresivamente —en la perimenopausia, menopausia y también en el envejecimiento masculino— la sexualidad no desaparece, pero cambia su fisiología. Entender esto evita interpretarlo como “pérdida de normalidad” y facilita buscar soluciones.
1. Principales cambios que muchas personas notan
- Disminución de la libido (deseo espontáneo menos frecuente).
- Excitación más lenta: necesita más estímulo físico y mental.
- Sequedad y/o molestia vaginal, o menor elasticidad (mujer).
- Erecciones menos firmes o más breves (varón).
- Retraso orgásmico o dificultad para alcanzar el clímax (ambos).
- Disfunción eréctil o eyaculatoria (latencia prolongada, eyaculación precoz o ausencia de eyaculación).
- Cambios en la imagen corporal: percepción crítica de abdomen, piel, tono muscular → afecta confianza erótica.
- Fluctuaciones del ánimo, peor sueño y más fatiga, que reducen iniciativa.
2. ¿Qué hay detrás?
- Menos estrógenos: menor flujo sanguíneo y humedad en la mucosa genital, cambios de pH y elasticidad.
- Menos testosterona (sí, la mujer también la produce): baja del impulso sexual, de la fuerza muscular y de la capacidad de respuesta a estímulos eróticos.
- Alteraciones vasculares y óxido nítrico: influyen en erección y en la congestión clitoriana.
- Neurotransmisores (dopamina, serotonina) modulados por estrés, sueño y ciertos fármacos (p.ej. antidepresivos) que pueden enlentecer excitación y orgasmo.
- Pelvis y suelo pélvico: cambios de tono o debilidad afectan sensibilidad y respuesta.
- Factores psico‑relacionales: ansiedad de desempeño, comunicación de pareja, autoimagen y experiencias previas.
- Comorbilidades metabólicas (resistencia a insulina, sobrepeso, síndrome metabólico) que afectan endotelio y energía.
3. Señales para prestar atención
- Dolor persistente en relaciones (dispareunia).
- Sangrado vaginal anormal.
- Pérdida marcada de erecciones matutinas en varón.
- Cambios bruscos de ánimo o deseo acompañados de fatiga intensa.
4. Primer abordaje integral
| Área | Acción inicial |
| Evaluación clínica | Historia sexual, hormonas (cuando corresponde), factores metabólicos, medicamentos. |
| Hábitos | Sueño reparador, reducción de alcohol y tabaco, manejo del estrés, ejercicio de fuerza + cardiovascular. |
| Nutrición | Patrón antiinflamatorio, adecuada proteína y omega‑3 (impacto en energía y hormonas). |
| Suelo pélvico | Ejercicios guiados o fisioterapia pelviperineal si hay dolor, debilidad o incontinencia. |
| Estimulación adecuada | Más tiempo de juego previo, exploración consciente, lubricantes de calidad, enfoque sensorial. |
| Comunicación | Verbalizar cambios y necesidades; bajar presión de “rendimiento”. |
| Intervenciones médicas | Estrógenos locales, terapia hormonal sistémica seleccionada, tratamiento de disfunción eréctil, ajuste de fármacos que afectan la respuesta sexual. |
5. Mensaje clave
La mayoría de estos cambios son modulables. No se trata de “volver al cuerpo de los 25”, sino de construir una sexualidad madura, adaptada, placentera y sostenible. Pedir ayuda profesional especializada evita cronificar frustraciones y abre la puerta a estrategias personalizadas (médicas, físicas y psico‑sexuales).
